YOGA EN LA TERCERA EDAD
Actualmente, en la sociedad en
la que vivimos, la tremenda urgencia tiñe todos los aspectos de nuestra vida, el
alivio del estrés es, en consecuencia, la principal motivación para la práctica
del yoga, una esterilla colocada en el suelo, contrasta notablemente con la
complejidad de la vida moderna y, gradualmente, permite que el cuerpo y la
mente recuperen su equilibrio, así como muchas personas inicialmente comienzan
a practicar yoga para combatir este estrés, mantener su cuerpo flexible y en
buen estado físico, o aliviar una dolencia específica, como por ejemplo dolor
de espalda, otras acaban experimentando cambios sutiles en su forma de enfocar
la vida a medida que vislumbran la paz interior de su propia naturaleza.
Delante de una concepción
todavía muy arraigada según la cual envejecer implica pasividad y dependencia,
los paradigmas de envejecimiento activo y saludable ponen el acento en la
autonomía, los derechos sociales y la vinculación relacional de este colectivo.
Se trata pues de que las personas mayores puedan elegir una vida más saludable
e independiente, ¡mejorar la calidad de vida de nuestros mayores!
Muchas veces el sedentarismo, la
mala alimentación, el descontrol en adicciones, el estrés, es decir el maltrato
al cuerpo en todos sus aspectos físicos y psicológicos durante toda una vida,
son la causa de las futuras dolencias, como enfermedades circulatorias,
reumatismo, colesterol, problemas de presión arterial, reducción de la
capacidad respiratoria, molestias o lesiones en la columna o en los huesos,
como artritis o artrosis, perdida o dificultades en la visión y/o audición,
entre otras. La escasa movilidad y el abuso de medicamentos son también algunos
de los principales problemas que encontramos en personas de la tercera edad. La
práctica de yoga puede aportar grandes beneficios. Una persona puede llegar
tranquilamente a una edad avanzada lúcida y en excelente estado de salud, nunca
es tarde para reaccionar. Todos los Días estamos naciendo de nuevo con más
experiencia y con más capacidad, sólo debemos tomar “consciencia”.
El envejecimiento saludable se
define como el proceso de optimizar las oportunidades de salud física, mental y
social que permitan a las personas mayores participar activamente en la
sociedad sin padecer discriminación y disfrutar de una calidad de vida buena e
independiente.
El yoga, propone la unión del
individuo con el Todo, esto puede ayudar a nuestros mayores en su sensación de soledad
a sentirse parte del grupo y grupo a su vez, integrando la unión y la sensación
de comunidad y pertenencia. todos llegamos a la tercera edad, es una etapa más
en nuestra vida, para la que debemos prepararnos con objeto de vivirla de la
mejor manera posible. La persona mayor debe tomar una actitud positiva en la
vida y la primera de estas actitudes básicas es aprender a ser uno mismo, aprendiendo
a saber vivir consigo mismo, a conocerse tal y como uno es, con sus dimensiones
reales, espaciales, temporales, corporales y espirituales. La práctica del yoga
puede suponer a las personas mayores muchos beneficios, ya que es una
disciplina que no requiere de movimientos bruscos ni de gran actividad física y
que se acopla a cada persona sin sobrepasar nunca sus límites.
flexibilidad y tonicidad muscular, disminución
de dolores crónicos, ayuda a controlar
los niveles de presión arterial, ayuda a reconciliar el sueño, mejora el
equilibrio y la postura, aporta alegría
y felicidad despertando en las personas mayores el deseo de la practica porque
encuentran en ella una diversión, mediante el pranayama se comprende la
importancia que tiene nuestra respiración para nuestro cuerpo interior, fortalece
nuestro sistema inmune, mejora la concentración, mejora el funcionamiento del
sistema digestivo etc.
Como todo ejercicio físico, la
práctica de asanas de yoga no está exenta de riesgos. Se tiene que tener mucho
cuidado de no sobrepasar los propios límites y más vale ser cauteloso que
imprudente. Es primordial que los alumnos consulten a su médico para
informarles de la práctica de yoga, ya que puede haber enfermedades o lesiones
por las cuales no lo puedan practicar. Se aconseja prestar cuidado a los
consejos del profesor. No solo de asanas está compuesto el yoga. Hay un mundo
por descubrir sin necesidad de realizar posturas imposibles y poco accesibles
para la mayoría de los alumnos.” Julia María Meléndez Prudencio
NAMASTE.

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